fuerza y vida

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A FRENAR LA CATÁSTROFE AMBIENTAL Y CLIMÁTICA QUE SE NOS AVECINA

lunes, 25 de enero de 2010

Estimados y estimadas este es un correo que circula de contacto en contacto y la información que contiene es muy importante...

SI TIENES HIJOS PIENSA EN LO QUE LES ESPERA A ELLOS Y A TI. TÚ PUEDES HACER ALGO DESDE HOY, EMPIEZA YA.

Después de la reunión de expertos de la ONU sobre Cambio Climático realizada en Paris Francia el 1 de febrero de 2008, se determinó que solo quedan 1 0 años para que entre todos podamos frenar la catástrofe ambiental y climática que se avecina, la responsabilidad NO es solo de políticos y empresarios, así que lo que cada habitante de la Tierra haga en contra de estos fenómenos es clave para salvar el planeta, nuestras vidas y las de nuestras futuras generaciones.


1. EL AGUA: Consume la justa.

- Evita gastos innecesarios de agua con estos consejos:
- Mejor ducha que baño. Ahorras 7.000 litros al año.
- Mantén la ducha abierta sólo el tiempo indispensable, cerrándola mientras te enjabonas.
- No dejes la llave abierta mientras te lava los dientes o te afeitas.
- No laves los alimentos con la llave abierta, utiliza un recipiente. Al terminar, esta agua se puede aprovechar para regar las plantas.
- No te enjabones bajo el chorro de agua,
- Utiliza la lavadora y el lavavajillas sólo cuando estén completamente llenos.
- No arrojes al inodoro bastoncillos, papeles, colillas, compresas, tampones o preservativos, no es el cubo de la basura.
- Repara inmediatamente las fugas, 1 0 gotas de agua por minuto suponen 2.000 litros de agua al año desperdiciados.
- Utiliza plantas autóctonas, que requieren menos cuidados y menos agua.
- Reutiliza parte del agua que usa tu lavadora de ropa, esta te podrá servir para los baños, limpiar pisos, hacer aseo o lavar el frente de tu casa.
- No vacíes la cisterna sin necesidad.
- No tires el aceite por los fregaderos. Flota sobre el agua y es muy difícil de eliminar.
- No arrojes ningún tipo basura al mar, ríos o lagos.
- Riega los jardines y calles con agua no potable.
- El mejor momento para regar es la última hora de la tarde ya que evita la evaporación
- El agua de cocer alimentos se puede utilizar para regar las plantas
- El gel, el champú y los detergentes son contaminantes. Hay que usarlos con moderación y de ser posible optar por productos ecológicos.
- No olvides plantar un árbol por lo menos una vez en tu vida.

2. BASURAS: Más de la mitad son reciclables. ¿Por qué no las RECICLAMOS y AHORRAMOS?

- La ley de las 3 Erres: RECICLAR, REDUCIR el consumo innecesario e irresponsable y REUTILIZAR los bienes.
- Al recuperar cajas de cartón o envases que también son hechos con papel contribuyes a que se talen menos árboles, encargados de capturar metano y de purificar el aire. Al reutilizar 1 00 kilogramos de papel se salva la vida de al menos 7 árboles.

- Separa los desperdicios que generas. Debes consultar en tu administració n local o en tu unidad residencial si disponen de un sistema de selección de desperdicios. Estos se convierten en basura solo al mezclarlos. Casi prácticamente todo tiene rehuso o reciclado.
- Usa siempre papel reciclado y escribe siempre por los dos lados.
- Usa RETORNABLES.
- No derroches servilletas, pañuelos, papel higiénico u otra forma de papel.
- Elije siempre que puedas envases de VIDRIO en lugar de Plástico, Tetrapack y Aluminio.
- Recuerda que hay empresas dedicadas a la compra de materiales reciclables como papel periódico, libros viejos, botellas, etc. Infórmate de donde puedes llevarlo.

3. ALIMENTACIÓN: Disminuye el consumo de carnes rojas.

-Disminuye el consumo de carnes rojas ya que la cría de vacas contribuye al calentamiento global, a la tala de árboles y la disminución de los ríos. Producir un kilo de carne gasta más agua que 365 duchas.
- Los productos enlatados consumen muchos recursos y energía. No consumas alimentos en lata especialmente atún porque está en vía de extinción.
-Evita consumir alimentos 'transgénicos' (OMG Organismos manipulados genéticamente) ya que su producción contamina los ecosistemas deteriorando el medio ambiente.
- No consumas animales exóticos como tortugas, chigüiros, iguanas, etc.- Consume más frutas, verduras y legumbres que carnes.
- Nunca compres pescados de tamaños pequeños para consumir.
- Si puedes consume alimentos ecológicos (sin pesticidas, sin insecticidas, etc.)

4. ENERGÍA: No consumas de más.

- Usa agua caliente solo de ser necesario o solo la necesaria, conecta el calentador solo dos horas al día, gradúalo entre 50 y 60 grados y si puedes intenta bañarte con agua fría es mas saludable.
- Evita usar en exceso la plancha, el calentador de agua o la lavadora, que gastan mucha energía y agotan los recursos para generarla. Esto lleva a que los países se vean en la necesidad de usar petróleo, carbón o gas para copar la oferta energética, combustibles que generan gases como el dióxido de carbono, que suben la temperatura.
- Mejor cocinar con gas que con energía eléctrica.
- APAGA el TV, radio, luces, computador (pantalla).. . si no los estas usando. En tu lugar de trabajo apaga las luces de zonas comunes poco utilizadas.
-Utiliza bombillos de bajo consumo de energía.
- Modera el consumo de latas de alumini
- No uses o compres productos de PVC para nada, contamina muchísimo muchísimo y no es reciclable.

5. TRANSPORTE: Modera el uso del vehículo particular, haz un uso eficiente del automóvil.
- No viajes solo, organiza traslados en grupo o en transporte público. Infla bien las llantas de tu carro para que ahorre gasolina y el motor no la queme en exceso.
- Empieza a utilizar la bicicleta en la medida de lo posible.
- Los vehículos más grandes consumen más combustible que los pequeños. Si no requieres uno grande opta por una pequeño y de menor consumo de energía.
- Revisa la emisión de gases de tu vehículo.
- No aceleres cuando el vehículo no este en movimiento.
- Reduce el consumo de Aire Acondicionado pues este reduce la potencia y eleva el consumo de la gasolina.
- Modera tu Velocidad: En carretera nunca sobrepases los 1 1 0 kilómetros por hora ya que mas arriba produce un exagerado consumo de combustible.
- Nunca cargues innecesariamente tú vehículo con mucho peso: A mayor carga mayor consumo de combustible.

5. PAPEL

- Usa habitualmente papel reciclado.
- Fomenta el uso de productos hechos a partir de papel usado.
- Reduce el consumo de papel.
- Usa las hojas por las dos caras.
- Haz sólo las fotocopias imprescindibles.
- Reutiliza los sobres, cajas, etc.
- Rechaza productos de un sólo uso.

6. EDUCACIÓN:

Educa a los más jóvenes, a tus empleados, a tus vecinos y a todo los que conozcas en el respeto a la naturaleza y las consecuencias de no respetarla.

Remitente: Cadena Verde

Reportaje sobre territorios Mayangnas

viernes, 22 de enero de 2010

Estimad@s colegas y amig@s,

Les queremos avisar que este domingo, 24 de Enero 2010, se va a emitir un reportaje sobre la situación en los territorios Mayangnas del Triangulo Minero en el programa de Carlos F. Chamorro “Esta Semana” a las 8 de la noche por Canal 8.

El reportaje se enfoca en los graves problemas que causan las invasiones illegales a los territorios Mayangnas en la RAAN, un tema sumamente importante y urgente.

Desde siglos los Mayangnas viven en armonia con la natureza y han logrado conservar los recursos naturales de la zona boscosa más grande de Centroamérica, la reserva Biósfera BOSAWAS. La colonización de los territorios no solamente resulta en conflictos sociales y enfrentamientos violentos entre comunidades Mayangnas y terceros, sino también conlleva el despale incontrolado y la destrucción irreparable del medio ambiente. Los Gobiernos Territoriales Mayangnas requieren de toda necesidad apoyo effectivo en el proceso de la legalización de las tierras indígenas.

La emisión del video por "Esta Semana" es una muestra de un documental más largo que se va a publicar por varios medios a partir de Febrero 2010. La película es una co-produción del Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica (DED) y el equípo de “Esta Semana”.

Más información

Eira Martens

eira.martens@ded.de

Relaciones Públicas - Proyectos de Video

Cooperación Alemana

INVITACIÓN

martes, 19 de enero de 2010

El Consejo Gestor del Programa de Fortalecimiento de Capacidades (PFC)
para la Gestión de Riesgo (GR), en centroamérica

Te invita para que participés en la transmisión en vivo sobre las acciones
de ayuda que se están realizando por parte de instituciones
particularmente de sociedad civil y las necesidades urgentes de la
población haitiana ante el impacto devastador del terremoto en Haití.

La actividad se desarrollará de acuerdo a la información siguiente:

Día : viernes 22 de enero de 2010.
Hora : 10:00 de la mañana, hora de Managua, Nicaragua.

Para la participación por favor visite cualquiera de los sitios siguientes:

www.suswatchla.org
www.terrena.org
www.humboldt.org.ni
http://www.pfccentroamerica.org/CA/index.php?
option=com_content&view=article&id=133&Itemid=118

Todas las personas interesadas en dar seguimiento a esta transmisión sólo
deben accesar estos sitios web y buscar la sección de transmisión en vivo.
Para esto se requiere una conexión a internet mayor a 256 Kbps, una
computadota, audifonos o parlantes para escuchar y ver la transmisión.

Si desea participar puede llamarnos por skype de forma gratuita al usuario
transmisionesenvivo. Estaremos en vivo, simultáneamente desde República
Dominicana, Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

Si requiere de mayor información, puede escribirnos a la siguiente dirección
de correo: comunicaciones@pfccentroamerica.org con copia a:
tecnologias@pfccentroamerica.org

Un clima de vergüenza: volved a la mesa

viernes, 8 de enero de 2010

Análisis inicial de la reunión sobre el clima en Copenhague

Copenhague era la oportunidad única de sacar al mundo de una
trayectoria hacia el desastre climático y conducirlo hacia un futuro
seguro para todos los que vivimos en este pequeño planeta. Una
movilización pública masiva en todo el mundo así lo pedía. Pero
los líderes de las principales potencias negociaron en función de
sus intereses nacionales, en lugar de proteger nuestro destino
común.
En las horas finales de las negociaciones, los líderes mundiales
redactaron el Acuerdo de Copenhague. Un acuerdo que captó los
titulares, pero que carece de lo que se necesita para salvar vidas.
Después de tantas reuniones, lo que se tiene es poco más que un
acuerdo para seguir reuniéndose, y que sólo indica vagamente el
camino a seguir.

En un momento en que la urgencia del cambio climático está
clarísima, el punto muerto entre los países más poderosos ha
dejado al mundo abocado a un calentamiento global de 4ºC – una
perspectiva catastrófica, muy especialmente para las personas
más pobres del mundo.

Las negociaciones deben encauzarse de nuevo. Todos los países
tienen que volver a sentarse a la mesa y cumplir con lo que la
ciencia – y la gente en todo el mundo – les está pidiendo: un
acuerdo justo, ambicioso y vinculante en 2010.

1. Por qué Copenhague era
importante

El cambio climático ya es devastador a una escala atroz para la vida de
las personas pobres. Sólo una acción decidida puede detenerlo y
desbloquear un nuevo acuerdo que permita la transformación hacia un
modelo bajo en carbono y desarrollar la capacidad de resistir los
impactos del cambio climático (ver Cuadro 1). El punto máximo de las
emisiones globales debería producirse como muy tarde en cinco años,
sin embargo actualmente van camino a incrementarse al menos en un
50 por ciento de aquí a 2030. El fracaso del liderazgo político mostrado
en Copenhague sólo hace esta tarea más difícil.

Tanto la urgencia como la oportunidad de avanzar en Copenhague
eran únicas:


• científicamente: Las emisiones de gases de efecto invernadero han
crecido más rápido que nunca durante 150 años. Deben alcanzar un
máximo en los próximos cinco años para tener alguna oportunidad
de evitar un cambio climático fuera de control. Una acción decisiva
en Copenhague era clave para asegurar que la trayectoria exigida es
aún factible.
• legalmente: El Protocolo de Kioto actualmente obliga a los países ricos
(excepto a EEUU) a recortar sus emisiones para el final de 2012, pero
no hay acuerdo en las metas para un segundo período de reducción
de emisiones más allá de esa fecha. Se debe acordar de forma
urgente un nuevo compromiso de recortes de emisiones a partir de
2013, para que pueda ser ratificado y entrar en vigor en los próximos
tres años. También se necesita urgentemente un acuerdo paralelo
que sea legalmente vinculante, y que fije obligaciones comparables
para EEUU.
• políticamente: En 2009 se produjo un clamor popular sin precedentes
pidiendo a los líderes actuar contra el cambio climático. Las
audiencias climáticas reunieron los testimonios de millones de
personas afectadas en más de treinta países. Manifestaciones,
movilizaciones y acciones voluntarias a gran escala construyeron
nuevas alianzas entre sociedad civil, sindicatos y empresas
progresistas. Nunca antes había existido un impulso político tan
fuerte para actuar de forma concluyente.

Elementos clave de un acuerdo justo, ambicioso y
vinculante


Copenhague era el lugar donde alcanzar un acuerdo global justo, ambicioso
y legalmente vinculante para hacer frente al cambio climático: la “pista de
aterrizaje” para ese acuerdo estaba despejada desde hacía más de un año.
Era necesario actuar para:

1. Evitar un cambio climático peligroso
• Manteniendo el calentamiento global lo más alejado de 2ºC, asegurando
que las emisiones globales alcanzan el máximo en 2015 y la
concentración de gases de efecto invernadero se estabiliza en 350 ppm
(partes por millón)
• Los países desarrollados asumen metas de reducción de emisiones de
al menos un 40% por debajo de los niveles de 1990 para 2020, fijando
las metas individuales en función de su respectiva responsabilidad (por
las emisiones históricas) y capacidad económica.
• Los países desarrollados contribuyen con la mayoría de esos recortes
de emisiones mediante acciones nacionales – en lugar de compensarlas
en otros países – y se eliminan las lagunas jurídicas en la contabilización
de emisiones.
• Los países en desarrollo limitan el crecimiento de sus emisiones con el
apoyo financiero y tecnológico de los países desarrollados, comenzando
en 2010 y alcanzando al menos 100.000 millones de dólares anuales a
partir de 2013.

2. Proteger a las personas pobres de los impactos inevitables del
cambio climático

• Se suministra financiación para la adaptación a corto plazo durante
2010-2012. Oxfam ha calculado las necesidades urgentes de adaptación
en al menos 50.000 millones de dólares anuales.
• Se aumentan progresivamente los fondos para adaptación, partiendo de
al menos 50.000 millones anuales en 2013, y creciendo hasta 100.000
millones de dólares o más en 2020, en línea con las evaluaciones
científicas y económicas.
• Se asegura que todos los fondos para adaptación y mitigación son
adicionales a los compromisos previos de los países ricos de destinar a
ayuda al desarrollo el 0,7 por ciento de su renta nacional.
• Se asegura que los fondos para adaptación se canalizan hacia las
comunidades más vulnerables, mediante programas con enfoque de
género.
• Se financia un fondo común internacional para seguros climáticos, y se
dan pasos para ayudar a las personas a recuperarse de los daños y
perjuicios debidos a los impactos inevitables del clima.

3. Comprometer a los gobiernos a realizar un cambio histórico
• Se produce un acuerdo legalmente vinculante entre todos los países,
basado en los principios y reglas existentes, incluyendo la Convención
Marco de NNUU sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kioto.
• Se establece un nuevo mecanismo financiero global, gobernado por una
representación equitativa de todos los países, y eficaz en el suministro
de fondos para la adaptación y mitigación en los países en desarrollo.
• Se establecen mecanismos más estrictos de aplicación y cumplimiento
para contabilizar la reducción de emisiones, y la financiación.

2 El clima de las negociaciones
El diálogo en Copenhague, y los dos años previos, estuvieron
socavados por un estilo de negociación inadecuado para llegar a una
acción colectiva en un mundo multipolar. Las tácticas que fracasaron en
las discusiones sobre comercio mundial – una política arriesgada de ir
subiendo las apuestas – han conducido, una vez más, a un resultado
que no responde al interés de nadie.
El Plan de Acción de Bali de 2007 estableció la hoja de ruta para dos
años de negociaciones, trabajando en una doble vía con dos textos
paralelos:
• Acordar las nuevas obligaciones legalmente vinculantes para que
todos los países ricos (excepto EEUU) recorten sus emisiones, más
allá de los compromisos existentes para 2012 – según marca el
Protocolo de Kioto.
• Introducir al resto de países en un nuevo acuerdo legalmente
vinculante que incluya: recortes de emisiones comparables y
vinculantes para EEUU; límites de emisión en los países en
desarrollo, con el apoyo financiero y tecnológico para hacerlo; y
financiación para que los países en desarrollo se adapten a los
impactos del cambio climático – todo ello según la ruta fijada por la
Acción de Cooperación a Largo plazo (conocida como LCA por sus
siglas en inglés).

En estos dos años de discusiones se ha resuelto muy poco en el camino,
y los países ricos – gravemente – han fracasado en ganarse la confianza
porque no demostraron estar decididos a cumplir con su
responsabilidad histórica en la reducción de emisiones.
La evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático
(IPCC) de 2007 – ahora vista como conservadora –establecía que los
países ricos deben recortar sus emisiones al menos un 25-40 por ciento
por debajo de los niveles de 1990 para 2020, con el fin de limitar el
calentamiento a un rango entre 2 y 2,4ºC. Para tener buenas
posibilidades de mantener el calentamiento por debajo de 2ºC se
necesitarían reducciones del 40 por ciento o más.1 Pero los
compromisos de los países ricos en las negociaciones fueron
reducciones de apenas 11-19 por ciento para 2020 – lamentablemente
deficitarios.

Peor aún, las reglas actuales para contabilizar e intercambiar emisiones
en los países ricos están plagadas de agujeros legales. Países como
Rusia y Ucrania esperan vender los permisos de emisión que les sobran
de asignaciones previas (conocidos como “aire caliente”). Otros
proponen una contabilidad creativa para calcular sus emisiones del
sector forestal. Y otros aún planean cumplir con la mayoría de sus
reducciones mediante la compensación en otros países, a través de
proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio que no siempre
garantizan las reducciones proyectadas. Y ni siquiera se cuenta en el
cómputo nacional de emisiones de los países ricos la proporción
correspondiente al transporte aéreo y marítimo.

Si se tienen en cuenta estos vacíos legales y las promesas de reducción
de los países ricos, podría resultar que sus emisiones totales en 2020
sean superiores a las de 1990, lo que llevaría al mundo a un aumento
catastrófico de la temperatura de 4ºC para 2100.2 ¿La perspectiva? La
mitad de agua disponible en América del Sur, el sur de África y el
Mediterráneo, grave escasez de agua para cientos de millones de
personas en India y China. Pérdidas de cosechas en todas las regiones –
hasta un 35 por ciento en África y Asia Occidental. Entre 220 y 440
millones de personas más expuestas a la malaria. Hasta 330 millones de
personas desplazadas permanentemente debido al aumento del nivel
del mar, con muchos pequeños estados insulares condenados a
desaparecer, y las principales ciudades del mundo – Nueva York,
Londres, Tokio – bajo una gran amenaza.3 Todo esto llevaría a desastres
inimaginables.

El camino hacia Copenhague

Los movimientos de Estados Unidos en 2009 para legislar un límite a
las emisiones nacionales fueron bienvenidos como un primer paso para
unirse a un acuerdo internacional, pero el bajo nivel de ambición del
país (equivalentes un recorte de 4 por ciento de los niveles de 1990 para
2020) fue considerado como profundamente inadecuado tanto por los
países en desarrollo como por otros países ricos. Además, la resistencia
de los Estados Unidos a adherirse al Protocolo de Kioto creó la
necesidad de un segundo tratado vinculante, de manera que
empezaron las conversaciones para hacer converger ambas vías. Esto
alarmó a los países en desarrollo, muchos de los cuales temían que los
países ricos se uniesen para tratar de utilizar este movimiento para
suavizar sus obligaciones.

En el arranque de las negociaciones, algunos países y regiones dieron
pasos adelante con claras ofertas de progreso. La Unión Europea fue la
primera, en 2008, en prometer nuevos recortes de emisiones
(unilateralmente, un 20 por ciento por debajo de los niveles de 1990
para el 2020, subiendo al 30 por ciento en el caso de un pacto global
sólido). Igualmente, China, India, México, Corea del Sur y otros
hicieron significativas ofertas unilaterales para reducir sus emisiones, y
Sudáfrica también prometió recortes si recibía apoyo financiero para
llevarlos a cabo.

Un mes antes de que dieran inicio las negociaciones en Copenhague,
sin embargo, todas las decisiones importantes – sobre los recortes
adecuados de emisiones en los países ricos, y sobre los fondos para la
adaptación y mitigación – estaban aún sobre la mesa. El primer
ministro danés, coreado por un grupo de ministros de países ricos,
empezó a quejarse de que no sería posible llegar a un acuerdo
legalmente vinculante a tiempo, y propuso un solo resultado, en lugar
de las dos vías acordadas en Bali – de nuevo, haciendo crecer la alarma.


Demasiado texto, demasiada poca confianza


Los rumores de un texto de negociación alternativo presentado por la

presidencia danesa dieron lugar al enfado cuando un primer borrador

se filtró en los días iniciales de la conferencia de Copenhague. Se había

presentado a un grupo exclusivo de países una semana antes, en línea

con los intereses de los países ricos, y pensado para reemplazar el

enfoque de la doble vía por un único nuevo acuerdo.


Esto disparó una atmósfera de desconfianza que ya nunca desapareció.

Para asegurar que el enfoque de doble vía seguía sobre la mesa, China,

India, Brasil y Sudáfrica (BASIC) presentaron su propia alternativa al

texto danés, seguida de propuestas adicionales del Grupo Africano, y

de los pequeños estados insulares (AOSIS). El proceso formal

finalmente se enfocó de nuevo en los textos oficiales, pero ya se habían

perdido un tiempo y confianza cruciales.


Las discusiones y los rumores sobre estas propuestas compitiendo entre

sí reflejaron en las conversaciones una lucha mucho mayor por el

poder, en un momento en que el crecimiento de las economías

emergentes conduce al mundo hacia un equilibrio de poder multipolar.

Los países poderosos enviaron grandes equipos para hacer política y

negocios: Canadá envió a 183 personas, Japón 134, EEUU 194 – Brasil

750, India 52 y China 233. Muchos países pobres, la mayoría de ellos

amenazados por los impactos del cambio climático, tenían delegaciones

pequeñas – Chad 10, Haití 7 y Dominica 4 – que no tenían posibilidades

de asistir a todas las sesiones paralelas y revisar unos textos que

cambiaban continuamente. Los países ricos también presionaron vía

telefónica: Australia, por ejemplo, presionó a Tuvalú y a otras islas del

Pacífico para que dejasen de exigir el objetivo de mantener el

calentamiento global por debajo de 1,5ºC.4


Presionar para avanzar


La desconfianza puede haber llenado el centro de conferencias, pero

afuera en las calles – de todo el mundo – en un día global para la acción

se exigía multitudinariamente una acción decidida. En Copenhague, se

manifestaron 100.000 personas y más de 3.000 eventos tuvieron lugar

en casi 140 países. Catorce millones de personas en todo el mundo

firmaron la petición tcktcktck exigiendo un acuerdo. La sociedad civil

se ha involucrado profundamente durante años en el debate sobre el

clima, pero su capacidad de formar parte del mismo se vio

dramáticamente truncada en la segunda semana. NNUU restringió

drásticamente el acceso: de 15.000 observadores al mismo tiempo los

rebajó a sólo 300 durante los últimos días.


Incluso algunas empresas destacadas y progresistas – reconociendo la

amenaza del cambio climático a sus principales negocios – se han

movilizado para exigir una acción decidida. Coaliciones como Business

for Innovative Climate and Energy Policy (BICEP) en EEUU – fundada por

Nike, Starbucks, Levi Strauss, Sun Microsystems y Timberland –

exigieron una legislación nacional basada en la ciencia. Pero sus voces e

influencia se ven superadas con creces por décadas de influencia política

de alto nivel por parte de los grupos de presión de afianzados

intereses corporativos, que retrasan la transición hacia un menor uso de

los combustibles fósiles. El día de apertura de las negociaciones, por

ejemplo, Business Europe – representando a las principales

confederaciones empresariales de la UE – exigió abiertamente a la UE

no elevar sus recortes de emisiones unilaterales del 20 al 30 por ciento.


En descenso al “Copen-caos”


Cuando los jefes de estado asistieron a las reuniones, terminaron

negociando desde el podium, repitiendo sus posiciones nacionales en

lugar de proponiendo grandes avances. Muchas personas esperaban

que los países ricos llegasen con ofertas nuevas y sustanciales (tal y

como habían sugerido que harían), pero en sus manos resultó que sólo

había ofertas tentativas de financiación. EEUU se unió a las peticiones

iniciales de Gran Bretaña y Etiopía de movilizar 100.000 millones de

dólares para financiación a largo plazo, pero con retraso, y sin

identificar claramente las fuentes.

Al final, las caóticas horas de negociación entre EEUU, China, India,

Brasil y Sudáfrica – sin la UE –produjeron un texto que fue discutido

más tarde con 25 jefes de estado, y que se transformó en el Acuerdo de

Copenhague. Se entregó a todos los países bien entrada la noche,

dándoles una hora para leerlo y firmarlo. La UE lo aceptó con

reticencias, pero algunos países en desarrollo lo rechazaron, y por eso la

conferencia “tomó nota” en lugar de “adoptar” el acuerdo –

convirtiéndolo en una petición abierta a la inscripción de cada país - .

Todos los países acordaron mantener las negociaciones durante otro

año, basadas en los dos textos oficiales producidos a través del proceso

formal de NNUU. Irónicamente – y afortunadamente – esos textos son

mucho más prometedores que el Acuerdo para llegar al pacto que se

necesita.


¿Quién asesinó la COP?


Los países ricos tienen la responsabilidad de liderar la reducción global

de emisiones – eso está claro. Pero prácticamente ninguno de ellos –

incluyendo Australia, Canadá, la Unión Europea, Japón, Nueva

Zelanda y Estados Unidos – llegó a Copenhague con algo suficiente

sobre la mesa o en sus bolsillos para alcanzar un verdadero acuerdo. La

Unión Europea tenía más en la reserva que la mayoría, pero se lo

guardó como una oferta final, que nunca se llegó a realizar. EEUU

acudió a las negociaciones con la oferta más baja esperada; la sorpresa

fue que no la superó con compromisos tangibles durante las

negociaciones. Esto permitió a Australia, Canadá, Japón y Nueva

Zelanda esconderse detrás de EEUU. Peor aún, estos países bloquearon

activamente varias propuestas de avance. No hubo ni una visión

colectiva ni voluntad de liderazgo; y el coste de esto lo asumen los

países pequeños y pobres, que no tienen ninguna culpa pero se

enfrentan a las peores consecuencias.

Los países en desarrollo han estado presionando a los países ricos para

que tengan una mayor ambición. Sin embargo, hubo algunas diferencias

tácticas. China e India adoptaron la posición de que un

nuevo acuerdo legalmente vinculante sólo debería negociarse una vez

acordado el segundo período de compromisos de recorte de emisiones

de los países ricos bajo el Protocolo de Kioto. Pero seguir

obstinadamente esa estrategia llevó a no lograr ni una cosa ni otra. Si

China e India hubiesen perseguido con más fuerza llegar a un resultado

legalmente vinculante bajo la vía de la Convención, podrían haber

ayudado a garantizar la segunda fase del Protocolo de Kioto. Brasil,

China, India, México y Sudáfrica jugaron papeles importantes en el

liderazgo de las negociaciones, así como durante las horas bajas, pero

deben trabajar más concertadamente con otros países en desarrollo para

espolear la ambición de los países ricos en 2010.

3 ¿Qué hay en el Acuerdo de

Copenhague?

El Acuerdo de Copenhague – una declaración política de tres páginas

hecha a base de parches entre un selecto grupo de líderes mundiales y

sus ministros, y objetada por un número de países en desarrollo – es

útil para entender el estado del juego. Revela dónde hay actualmente

algún espacio para el acuerdo internacional, y dónde permanecen

lagunas devastadoras en cuanto a una visión global.

Amenaza climática: alta

Un compromiso vacío para detener el calentamiento global (párrafos

1 y 2). El Acuerdo asume un débil compromiso de mantener el aumento

de la temperatura por debajo de 2ºC – reconociendo el consenso

científico en cuanto al umbral para un cambio climático catastrófico e

irreversible – pero no establece metas de emisiones para 2020 ni para

2050. Sencillamente pide que las emisiones globales alcancen su nivel

máximo “tan pronto como sea posible” – una estrategia vacía para

hacer frente a la emergencia. El Acuerdo establece (párrafo 12) una

revisión en 2015, para considerar endurecer el techo de aumento de la

temperatura a 1,5ºC – pero para entonces ya sería demasiado tarde

como para alcanzarlo.

Un recorte de emisiones de los países ricos peligrosamente fuera de

ruta (párrafo 4). Frente a esta enorme carencia, el enfoque del Acuerdo

para asegurar los recortes de los países desarrollados para 2020 es

patético. Sin la guía de metas globales, y sin criterios para calcular el

reparto justo por países, pide a cada uno de ellos que presente su

promesa de recorte a una lista internacional a finales de enero de 2010,

pero sólo a efectos informativos – nada vinculante. Y no establece

límites en la compra de derechos de emisión mediante la compensación

en otros países respecto a las reducciones domésticas. Tales enfoques de

abajo hacia arriba, que responden a los intereses nacionales – y a la

presión de los grupos de intereses creados – no conducirá al ritmo ni

la escala de acción que se necesita.

Medir, Informar y Verificar (párrafos 4 y 5). Es esencial que se

verifique de forma independiente que los países están cumpliendo con

sus responsabilidades en el recorte de emisiones – y el acuerdo sobre

esto fue un gran paso adelante dado en Bali. El Acuerdo de

Copenhague refuerza la voluntad de hacerlo. Exige medir, comunicar y

verificar los recortes de emisiones y los fondos brindados por los países

ricos. Además, exige la medición, información y verificación

internacional de las acciones de mitigación de los países en desarrollo

que se realicen con el financiamiento de los países ricos. Para ayudar a

esto, el Acuerdo propone un registro para hacer corresponder las

acciones de mitigación de los países en desarrollo con el apoyo

financiero y tecnológico de los países desarrollados. Como un paso

adicional, pide a los países en desarrollo que acepten que sus acciones

voluntarias de reducción de emisiones – para las cuales no recibirán

fondos internacionales – sean sujeto de consulta y análisis internacional.

Esta concesión, hecha por China e India en las horas finales de

redacción, fue un paso hacia el acuerdo, y respondería a las

preocupaciones de los países ricos si fuese legalmente vinculante.


¿Dónde están los fondos?


Financiación de arranque rápido: sí, pero no de final rápido (párrafo

8). El Acuerdo compromete a los países desarrollados a brindar

recursos nuevos y adicionales en torno a los 30.000 millones de dólares

para el período 2010-2012. Estos fondos son bienvenidos y ayudarán a

responder a la tarea atrasada de hacer frente a las demandas de

adaptación y a las oportunidades de mitigación. Pero si nos basamos en

las promesas hechas hasta ahora, el total cae muy por debajo de los

2.000 millones de dólares al año, la mayoría de los fondos de Japón son

préstamos, gran parte del dinero de la UE simplemente son promesas

repetidas, y es muy poco lo que se ha comprometido como adicional a

la meta del 0,7 por ciento de ayuda prometida en 1972. Además, no

existen compromisos de financiar las necesidades entre 2014 y 2019.

Propuesta de fondos de adaptación a largo plazo – pero sin fuentes

claras (párrafo 8). El llamado a movilizar 100.000 millones de dólares

para adaptación y mitigación para 2020 es un paso importante. Es sólo

la mitad del mínimo que se necesita, y no establece obligaciones

específicas para los países, pero finalmente pone sobre la mesa una cifra

inicial. Aunque no menciona cómo se recaudarán los fondos de forma

justa, cómo se repartirán entre adaptación y mitigación, o qué parte

serán fondos previsibles y públicos, frente a los fondos privados

procedentes del mercado de carbono. El Acuerdo también habla de un

Panel de Alto Nivel (párrafo 9) para abordar el potencial creciente de

fondos procedentes de fuentes alternativas – más que necesarias – pero

no menciona esas fuentes, ni un plazo para concluirlo.

El riesgo de asalto a la ayuda y las promesas vacías (párrafo 8). El

compromiso en el Acuerdo de que la financiación de los países ricos

estará sujeta a mediciones, informes y verificación es importante

porque ayudaría a terminar con el “escondite” de las promesas actuales.

Pero al mismo tiempo, el Acuerdo deja abiertos agujeros de

financiación. No establece claramente que los fondos para el clima se

recaudarán separada y adicionalmente a los compromisos de ayuda

existentes del 0,7 por ciento de la renta nacional. Sin eso, el riesgo es

que los fondos se recauden a base de desviar el gasto en servicios

esenciales en los países pobres,: tomando el dinero para construir

defensas para las inundaciones de los presupuestos para construir

escuelas y hospitales. Y no está claro en cuánto van a contribuir los

países ricos, dejando los 100.000 millones de dólares prometidos

colgando como una aspiración.

Nuevos mecanismos financieros – ¿pero gobernados cómo? (párrafos

8 y 10). El Acuerdo establece el Fondo Verde de Copenhague para el

Clima - previsto como uno de los mecanismos financieros de la

Convención de NNUU, para financiar la mitigación, la reducción de

emisiones por deforestación, la adaptación, la creación de capacidades

y el desarrollo y transferencia tecnológica. No está claro cómo se

pretende relacionar este mecanismo con los mecanismos en negociación

en las vías formales, pero su gobernanza debe ayudar a suministrar los

fondos para el clima de una forma más transparente y democrática – un

compromiso no establecido en el texto.

Poca protección para los más pobres

Sin visión para la adaptación (párrafos 1 y 3). El Acuerdo va poco más

allá de afirmar que la adaptación es un desafío, que requerirá

financiación, y que los países en desarrollo más vulnerables deberían

ser prioritarios. Todo cierto. Pero no propone ninguna cifra de fondos

para la adaptación, y tampoco señala una fuente segura. No menciona

la necesidad de cubrir las pérdidas y los daños inevitables – como

ayudar a las comunidades a reconstruir sus hogares y medios de vida

después de los huracanes e inundaciones, o a hacer frente a los daños

de ritmo lento, como la pérdida de fuentes de agua a medida que se

derriten los glaciares. Asimismo, no dice nada acerca de las propuestas

de un mecanismo internacional de seguros. En su lugar – y de forma

absurda – empaqueta las necesidades de adaptación de las personas

más pobres del mundo junto con las demandas de compensación

(conocidas como “medidas de respuesta”) para los países productores

de petróleo que reclaman la pérdida de ingresos cuando el mundo se

aleje de los combustibles fósiles.


¿Acuerdo o desacuerdo?


No debemos subestimar la importancia del compromiso de EEUU en la

conferencia sobre el clima de NNUU: después de más de una década

sin hacer nada, este nuevo compromiso con las reglas y normas

internacionales es esencial. Como ya dijo el primer ministro británico

Gordon Brown en su presentación a la conferencia, Copenhague no se

trataba sólo de que los líderes lo hiciesen lo mejor posible – se trataba

de que todos ellos hiciesen lo necesario.

El Acuerdo de Copenhague puede terminar como una postal para el

futuro, en la que una generación de líderes que tropezaron por

separado en la oscuridad, en lugar de avanzar juntos hacia una visión

ambiciosa y decisiva.


Vuelta atrás en dos vías


La oleada de textos en Copenhague que se convirtió en el Acuerdo de

último minuto fue, en muchos aspectos, un espectáculo de distracción.

Pero puede que, irónicamente, haya encendido las alarmas e impulsado

la negociación de los textos oficiales, que eran significativamente más

estrictos. Las dos vías de negociación oficiales extendieron sus

mandatos por un año más. Las negociaciones en 2010 deben aprovechar

esta oportunidad crítica para alcanzar un verdadero acuerdo.

La buena noticia es que el texto borrador sobre la cooperación a largo

plazo (LCA) aún contiene muchas de las opciones que se necesitan para

asegurar un acuerdo justo, ambicioso y legalmente vinculante – aunque

hará falta añadir algunas cuestiones clave en 2010. ¿Y la mala noticia?

Las opciones más prometedoras podrían perderse, en lugar de

fortalecerse, con el sólo el trazo de un bolígrafo. Por eso durante todo el

año el proceso debe estar acompañado de un liderazgo visionario y de

la atención pública total.

4 Cambiar la política, no el clima


Las negociaciones al estilo de la diplomacia habitual están fracasando

en la resolución de la crisis climática. Para el próximo año, que va a ser

crucial, la CMNUCC ha propuesto sólo una intersesional, en mayo o

junio, y la negociación final (conocida como COP16/CMP6) en México,

en noviembre o diciembre. Con una cita tan apurada no se dará la

vuelta a las negociaciones. Hay demasiadas opciones sobre la mesa y

son demasiado imprecisas para tomar decisiones eficaces, y además no

reflejan la evolución de la ciencia del clima. Los negociadores técnicos

se han quedado debatiendo asuntos que requieren de un mandato

ministerial, pero se ha dado muy poco tiempo a la negociación entre

ministros para realizar avances. Los gobiernos están aún preocupados

por asegurar los intereses nacionales, en lugar de asegurar nuestro

destino común.

2010 puede ser el último año para que estas negociaciones climáticas

demuestren ser un proceso eficaz para detener el cambio climático – y

tal vez el caos y casi-colapso en Copenhague dé a los gobiernos el valor

para hacer que funcione. Se debe mantener un compromiso bien

enfocado durante todo el año, y el compromiso de resolver la crisis con

la urgencia y ambición que demanda.

Jefes de Estado: demuestren Liderazgo Climático. Los últimos dos

años de unas negociaciones competitivas se deben transformar ahora en

un compromiso de colaboración para un acuerdo en 2010. Esta nueva

forma de pensar debe estar dirigida por los jefes de estado,

especialmente de los países ricos, y debe convertirse en el mandato 12

primordial para las negociaciones.

Ministros: preparen el saco de dormir para las reuniones

ministeriales. Una serie de intensas reuniones ministeriales para ambas

vías de negociación – que deberían tener lugar en marzo, junio y

septiembre – deben impulsar las decisiones políticas. El anfitrión de

estas reuniones debe ser la CMNUCC, con todos los grupos de países

representados, y asegurar la completa devolución de resultados. Cada

ministerial termina sólo cuando se alcanza el hito obligatorio: reducir a

la mitad el número de corchetes en el texto, y recortar a la mitad el

rango numérico fijado entre esos corchetes. Para la COP16/CMP6, esto

dará lugar a estrechos rangos de recorte de emisiones y financiación

que podrán conducir a un acuerdo de forma realista.

Científicos del clima: pongan los datos de nuevo en el centro de las

negociaciones. La ciencia del clima evoluciona rápidamente, pero las

negociaciones se siguen basando en proyecciones anteriores – y

esquivan la ciencia en sus promesas. Es urgente que el IPCC y los

principales científicos del clima suministren cálculos actualizados de las

trayectorias de emisiones y del incremento de la temperatura,

comenzando por 1,5ºC, de forma que los negociadores – y el mundo –

conozcan lo que están acordando. Hay que profundizar en la

investigación sobre los impactos del cambio climático en las personas y

comunicar los resultados, de forma que los gobiernos comprendan el

verdadero coste humano y financiero de su inacción.

Negociadores: redacten textos que puedan guiar las decisiones. Las

negociaciones sobre el clima (a diferencia de las negociaciones

comerciales en Ginebra) no tienen una ciudad sede, y las intersesionales

esporádicas no permiten avanzar a paso firme. En su lugar, sería

necesario establecer negociaciones semi-permanentes – con delegados

residentes - en una ciudad (¿Bonn, Nueva York o Ginebra?) para

terminar la negociación a tiempo. Los países en desarrollo deben enviar

a sus mejores negociadores a esas negociaciones – han demostrado que

pueden hacer la diferencia – y los Países Menos Desarrollados

necesitarán apoyo financiero para formar parte de esta comunidad

permanente, así como acceso a un grupo de expertos de la CMNUCC

que ofrezcan apoyo técnico adicional.

El alcance de las negociaciones se ha dejado demasiado amplio, con un

texto que contiene definiciones imprecisas y opciones poco claras. Los

expertos técnicos deben dedicar este año a establecer modalidades

específicas para la negociación – parámetros claros para la toma de

decisiones – clarificando las reglas (como por ejemplo para contabilizar

las emisiones del sector forestal), y las opciones (tales como los criterios

para el reparto del esfuerzo).

Apoyo público: desarrollar los argumentos y ampliar la base. Los

últimos dos años se ha visto cómo un gran movimiento sin precedentes

emergía en todo el globo pidiendo justicia climática. Todavía hay un

enorme potencial que aprovechar.

Empresas: las compañías progresistas en todos los países deben

transformarse de colectivos empresariales en alianzas para construir

un nuevo acuerdo verde internacional, y llamar más proactivamente

a la acción a los gobiernos.

Sociedad civil: tiene que seguir señalando la pobreza devastadora y

los impactos ambientales asociados al cambio climático, y hacer de la

justicia climática el tema con mayor coste electoral para los políticos.

Voces públicas: deben seguir mostrando la creciente demanda

pública internacional de acciones urgentes.

Esta generación no puede dejar en herencia un clima de vergüenza.

Los gobiernos no pueden negociar con la atmósfera – sólo entre ellos.

Así que deben volver a la mesa de negociaciones y trabajar a lo largo

de 2010 para alcanzar el acuerdo justo, ambicioso y vinculante que el

mundo necesita con tanta urgencia.

http://www.oxfam.org.uk/resources/policy/climate_change/downloads/bn_climate_shame_sp_231209.pdf










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